El mensaje oculto de E. White en ‘El Deseado
(Artículo publicado en la revista -vol 13, nº 1- del Comité de estudio del mensaje de 1888)


[Los comentarios entre corchetes no figuran en las citas originales. Se emplea la abreviatura DTG seguida del número de página, para referirse al libro ‘El Deseado de todas las gentes’, conocido en un principio como ‘Vida de Cristo’]

Durante los años en que E. White escribió El Deseado, entre 1890 y 1898, resultó impresionada al comprobar cómo los dirigentes de la Iglesia Adventista estaban repitiendo la actitud de los judíos en su rechazo a Cristo. Eso le ocasionó una congoja inimaginable.

 

I. Preocupación de E. White

(1) Su alma, herida: "Esta noche estaba en pie a las dos de la madrugada, rogando a Dios por el pueblo, -suplicándole cómo podía detenerse la marea de incredulidad [hacia el mensaje de 1888]... Cada una de las líneas que escribo relativa a la condición del pueblo en el tiempo de Cristo, a la actitud de ellos con respecto a la Luz del mundo, en la que veo peligro de que tomemos la misma posición, elevo una oración a Dios: ‘Oh, no permitas que esa sea la condición de tu pueblo. Impide que tu pueblo cometa esa equivocación...’ Es cuando enfrentamos la incredulidad en aquellos que debieran ser dirigentes, cuando nuestras almas resultan heridas. Eso... contrista al Espíritu de Dios" (Review & Herald, 4 marzo 1890).

(2) E. White comprendió el paralelismo: "Cuando veo a mis hermanos llenos de ira contra los mensajes y mensajeros de Dios, pienso en escenas similares en la vida de Cristo y de los reformadores. La recepción que se dio a los siervos de Dios en las edades pasadas, es la misma que reciben hoy aquellos mediante los cuales Dios está enviando preciosos rayos de luz [los mensajeros de 1888]. Los dirigentes del pueblo siguen hoy el mismo curso de acción que los judíos. Critican y suscitan una cuestión tras otra; rehúsan admitir la evidencia, tratando la luz que les es enviada en la precisa forma en que los judíos trataron la luz que Cristo les trajo" (Artículo leído en la Asamblea General de 1891, The Ellen G. White 1888 Materials, p. 911).

Mientras escribía "La vida de Cristo", E. White no cesó de hacer llamamientos (hay un centenar de ellos) a los dirigentes de la iglesia, a fin de que no repitieran la historia "como los judíos". Encontramos algunos ejemplos de ello en ‘The Ellen G. White 1888 Materials’, p. 399, 406, 420, 512, 608, 798, 799, 911-913, 1478, 1479, 1525, 1631, 1656. Una vez que uno ha descubierto cuál era la preocupación de E. White, su mensaje oculto en ‘El Deseado’ aflora frecuentemente.

 

II. Declaraciones significativas en ‘El Deseado’

(1) Dios tuvo que pasar por alto a los dirigentes judíos. "El orgullo y la envidia cerraron la puerta a la luz. Si los informes traídos por los pastores y los magos habían de ser aceptados, eso colocaba a los sacerdotes y rabinos en una posición poco envidiable, pues desmentía su pretensión de ser exponentes de la verdad de Dios... No podía ser, razonaban, que Dios los hubiera pasado por alto para comunicarse con pastores ignorantes... Ni aun quisieron ir a Belén para ver si esas cosas eran así" (DTG, 44).

(2) Identificaron el interés en Jesucristo con el fanatismo. "Indujeron al pueblo a considerar el interés en Jesús como una excitación fanática. Así empezaron a rechazar a Cristo los sacerdotes y rabinos. Desde entonces, su orgullo y terquedad fueron en aumento hasta transformarse en odio arraigado contra el Salvador" (Id.)

(3) Rechazaron la luz que Dios les envió. "[Los judíos] no querían renunciar a las teorías que habían halagado su ambición. No querían admitir que no habían interpretado correctamente las Escrituras que pretendían enseñar... La luz estaba resplandeciendo en las tinieblas; ‘mas las tinieblas no la comprendieron’" (DTG, 59).

(4) Creyeron que Jesús estaba derribando los fundamentos del judaísmo histórico. "Si los sacerdotes y rabinos no se hubiesen interpuesto, esta enseñanza habría realizado una reforma cual nunca la presenciara el mundo. Pero a fin de conservar su poder, estos dirigentes resolvieron quebrantar la influencia de Jesús... los rabinos esperaban excitar las sospechas contra Jesús. Afirmaban que trataba de destruir las costumbres establecidas, causando así división entre la gente" (DTG, 175).

(5) Eran obstinados. "La incredulidad, una vez albergada, continuó dominando a los hombres de Nazareth. Así dominó al Sanedrín y la nación. Para los sacerdotes y la gente, el primer rechazamiento de la demostración del Espíritu Santo fue el principio del fin. A fin de demostrar que su primera resistencia era correcta, continuaron desde entonces cavilando en las palabras de Cristo" (DTG, 208).

(6) Al igual que Laodicea, estaban llenos de satisfacción propia. "Los escribas y fariseos no deseaban el precioso vino nuevo. Hasta que no se vaciasen de sus viejas tradiciones, costumbres y prácticas, no tenían en su mente o corazón lugar para las enseñanzas de Cristo. Se aferraban a las formas muertas, y se apartaban de la verdad viva y del poder de Dios. Esto ocasionó la ruina de los judíos y será la ruina de muchas almas en nuestros tiempos... Antes que renunciar a alguna idea que les es cara, o descartar algún ídolo de su opinión, muchos rechazan la verdad que desciende del Padre de las luces" (DTG, 245, 246).

(7) Criticaban al Espíritu Santo. "Es peligroso pronunciar una palabra de duda, peligroso poner en tela de juicio y criticar la verdad divina... Más de un hombre que seguía esta costumbre ha proseguido, inconsciente del peligro, hasta que estuvo dispuesto a criticar y rechazar la obra del Espíritu Santo" (DTG, 290).

(8) Demandaban milagros. "Los fariseos y saduceos vinieron a Cristo pidiendo una señal del cielo... Lo que indujo a los judíos a rechazar la obra del Salvador era la más alta evidencia de su carácter divino... Cuando se presenta el mensaje de verdad en nuestra época, son muchos los que, como los judíos, claman: Muéstrenos una señal. Realice un milagro" (DTG, 373, 374).

(9) Mal comienzo, peor final. "Cuando Cristo vino de una manera contraria a sus expectativas, no quisieron recibirle; y a fin de justificarse, trataron de probar que era un impostor. Una vez que hubieron asentado los pies en esta senda, fue fácil para Satanás fortalecer su oposición a Cristo... Cuanto más directamente les hablaba el Salvador en sus obras de misericordia, más resueltos estaban a resistir la luz... ¿No se repite el caso hoy? ¿No hay muchos, aun entre los dirigentes religiosos, que están endureciendo su corazón contra el Espíritu Santo, incapacitándose así para reconocer la voz de Dios?" (DTG, 183, 184).

(10) Repitiendo la historia. "En esta generación, muchos están siguiendo el mismo camino de los judíos incrédulos. Han presenciado las manifestaciones del poder de Dios; el Espíritu Santo ha hablado a su corazón; pero se aferran a su incredulidad y resistencia. Dios les manda advertencias y reproches, pero no están dispuestos a confesar sus errores, y rechazan su mensaje y a sus mensajeros" (DTG, 538).

 

III. Los paralelismos, vistos por E. White

(1) Nuestros hermanos confundieron el Espíritu Santo con el fanatismo, y agraviaron a Cristo. "Aquellos que resistieron al Espíritu de Dios en Minneapolis estuvieron esperando una oportunidad para volver a recorrer el mismo camino, debido a que su espíritu era el mismo... Dijeron con su corazón, con su alma y con sus palabras, que era fanatismo y engaño esa manifestación del Espíritu Santo. Se tuvieron como una roca, con oleadas de misericordia pasando alrededor y por encima de ellos, pero siendo rechazadas por sus endurecidos y malvados corazones que resistieron la obra del Espíritu Santo... Todo el universo del cielo presenció el vergonzoso trato que se dio a Jesucristo, representado por el Espíritu Santo. Si Cristo hubiera estado entre ellos, lo habrían tratado de una forma similar a aquella en que los judíos trataron a Cristo" (A los hermanos que ocupan puestos de responsabilidad en la obra, The Ellen G. White 1888 Materials, p. 1478, 1479).

(2) Odio contra el mensaje y los mensajeros de Dios. "En nuestros días hay menos excusa para la terquedad e incredulidad de la que hubo para los judíos en los días de Cristo... [Los dirigentes judíos] odiaron al Príncipe de la vida porque expuso sus malos caminos. En nuestros días se ha dado mayor luz y evidencia... El Señor está probando al pueblo de hoy tanto como probó a los judíos en sus días... Si aceptáis el mensaje [de 1888], aceptáis a Jesús" (Id., p. 1057, 1058). "Algunos han estado cultivando el odio contra los hombres a quienes Dios ha comisionado para llevar un mensaje especial al mundo. Comenzaron esta obra satánica en Minneapolis. Posteriormente, cuando vieron y sintieron la demostración del Espíritu Santo testificando de que el mensaje venía de Dios, lo odiaron aún más... Sin embargo esos hombres han estado ocupando cargos de confianza, y han estado moldeando la obra según su propia similitud hasta el punto en que les ha sido posible" (Id., p. 1325, 1326 [1895]).

(3) Insultaron al Espíritu Santo. "En el encuentro [de Minneapolis], los movió [a los que se opusieron] otro espíritu, y no supieron que Dios había enviado a esos hombres jóvenes, los pastores Jones y Waggoner, para llevarles un mensaje especial, que ellos trataron con ridículo y desprecio... Sé que en ese tiempo se insultó al Espíritu de Dios" (A Uriah Smith, Id, p. 1043).

(4) Odiar a los hermanos: el mayor pecado. "Hay muchos que están tan ciegos como fueron los judíos en los días de Cristo. Algunos que han predicado la verdad, y algunos que están todavía predicando, son espiritualmente ciegos y sordos. No abrirán nunca sus ojos, jamás oirán ni entenderán más de lo que hicieron los judíos... No conozco pecados mayores ante los ojos de Dios, que acariciar los celos y el odio hacia los hermanos, y volver las armas de la lucha contra ellos" (A Uriah Smith, Id., p. 1011).

(5) Privaron al pueblo de la luz. "Ahora sucede exactamente como en los días de los judíos. Al venir un mensaje, todo el poder de los dirigentes se dispondría contra él, de forma que no pudiera llegar al pueblo... Si Dios nos envía luz, permítasele llegar a nosotros; que ningún hombre cierre la puerta, o intente cerrarla" (Observaciones en la Escuela Bíblica, Id., p. 541). "Ante la vista de Dios es un grave pecado el que los hombres se interpongan entre el pueblo y el mensaje que él quisiera enviarles. Hay algunos que, como los judíos, están haciendo todo lo que pueden para dejar sin efecto el mensaje de Dios [de 1888]" (A los pastores M. y H. Miller, Id., p. 406).

(6) Confundieron a Cristo con Satanás. "Los judíos despreciaron el bien que les había sido concedido... Pensaron que la enseñanza de Cristo era contraria a la vieja y única religión que jamás existiera desde el principio... y creyeron que la enseñanza de Cristo era un engaño del enemigo" (A los pastores M. y H. Miller, Id., p. 407). "El espíritu con el que se ha abocado a investigar las Escrituras es precisamente el mismo que los judíos poseyeron en los días de Cristo" (Al hermano M. Larson, Id., p. 588). "El evangelio de Cristo y de su amor, y Cristo crucificado, eran piedra de tropiezo para los judíos, y se ha demostrado que lo es igualmente para muchos que profesan creer la verdad presente" (Id., p. 842). "¡Cuán pocos comprenden o intentan indagar los misterios del rechazo de los judíos, y el llamamiento a los gentiles!" (Id., 259). "Mediante su rechazo ha despreciado la verdad, y se ha colocado en el camino de los judíos impenitentes" (A H. Linsay, Id., p. 1354).

(7) Los dirigentes privaron al pueblo del mensaje. "Si nuestros hermanos fuesen obreros juntamente con Dios, no dudarían hoy en cuanto a que el mensaje que Dios nos ha enviado durante estos dos años [1888-1890] proviene del cielo. Nuestros hombres jóvenes miran a los de mayor edad, y al ver que estos no aceptan el mensaje, sino que lo tratan como si no tuviera importancia, eso influencia a los que ignoran las Escrituras para que rechacen la luz. Esos hombres que rehúsan recibir la verdad, se están interponiendo entre el pueblo y la luz... ¿Repetiremos en nuestra obra la historia de los judíos?" (Id., p. 545). "Suscitando esa oposición, Satanás tuvo éxito en mantener alejado de nuestro pueblo, en gran medida, el poder especial del Espíritu Santo que Dios anhelaba impartirles... Fue resistida la luz que ha de alumbrar toda la tierra con su gloria, y por la acción de nuestros propios hermanos ha sido mantenida alejada del mundo en gran medida" (Id., p. 1575 [1896]). "Si vosotros no veis la luz, cerraréis la puerta; si podéis, evitaréis que los rayos de luz lleguen al pueblo" (Id., p. 166).

(8) La oposición de 1888, comparada con el rechazo a Juan Bautista. "Su orgullo, su propia justicia, fueron similares a los que acariciaron los judíos; y tal como les sucedió a ellos, le impiden aceptar la luz" (Al pastor H. Miller, Id., p. 330). [Ver en Mateo 21:24, 25 el desafío planteado por Cristo, a propósito de Juan Bautista] "Preguntamos, tal como hizo Cristo a los judíos: ‘la predicación de este mensaje [de 1888], proviene del cielo, o proviene de lo bajo’?" (Id., p. 371). "Los judíos no querrían oír [a Cristo] y lo condenarían, presentando falsamente las posiciones y doctrinas de él... y enviaron hombres... con el propósito de atraparlo en sus palabras, o para que brotara algo de sus labios que los justificara en su prejuicio... y para presentar a Cristo como a un engañador, como a un herético" (Al hermano Ballenger y L. Smith, Id., p. 529, 530).

(9) Los que se oponían demandaban milagros. "Habrá aquellos que están resistiendo la luz [de 1888], y repetirán las mismas palabras de los judíos: ‘haced un milagro y creeremos. Si es ese el mensaje de Dios, ¿por qué [Jones y Waggoner] no sanan a los enfermos, y entonces creeremos?... Pero aquellos que cierran los ojos –como los judíos- a la evidencia que plugo a Dios dar, y piden milagros, serán pasados por alto... Se proclama un ¡ay! Sobre toda esa incredulidad y criticismo como los revelados en Minneapolis y en Battle Creek... Como los judíos, fueron a la búsqueda de algo que fortaleciera su incredulidad e hiciera aparecer que estuvieran en lo correcto" (Experiencia subsiguiente a la Asamblea de 1888 en Minneapolis, Id., p. 368-370).

(10) Los que se opusieron creían estar defendiendo el "adventismo histórico". "En Minneapolis... algunos rechazaron esa luz del cielo con toda la obstinación que manifestaron los judíos en su rechazo a Cristo, y se habló mucho sobre mantenerse en los antiguos hitos... Las mentes de los hombres quedaron fijas y selladas contra la entrada de la luz, debido a que habían concluido que era un error peligroso el quitar los ‘antiguos hitos’, cuando no se estaba moviendo una sola partícula de los antiguos hitos" (Id., p. 518). "Encontraréis a quienes os dirán ‘¡Cuidado, cuidado!’... Id a Dios sobre vuestras rodillas, a fin de que... no seáis hallados como los judíos, luchando contra Dios... Al advertir a la gente a que tenga cuidado... debiéramos igualmente advertirles que no pongan en peligro sus almas por el rechazo de los mensajes de luz" (Id., p. 555, 559). "Muchos tienen un deseo aparente de estar en oración con Dios, y sin embargo, cuando viene la palabra de Dios, se disponen a resistirla y exclaman contra ella y contra el mensajero tal como hicieron los judíos, diciendo: ‘Está derribando los pilares mismos de nuestra fe’. En su ceguera no comprenden en qué consisten los pilares de la fe" (Id., p. 1687).

(11) Malinterpretando la Biblia. "Cuando habéis recibido la verdadera luz que ha estado brillando, no habréis imitado o ido en pos del mismo modo de interpretación y tergiversación de las Escrituras a las que se entregaron los judíos... Estos argumentaron con falsedad" (A Uriah Smith, Id., p. 604). "Permitidme que os diga, hermanos, si tenéis discernimiento podréis comprender dónde está obrado Dios. No necesitáis prodigiosos milagros para dar testimonio de eso, pues veis que los milagros no hicieron bien alguno a los judíos" (Id., p. 607).

(12) Rechazando la lluvia tardía, debido a que viene de forma inesperada. "Podemos ser arrastrados por el enemigo a tomar posición contra la verdad, debido a que no viene de una forma en que nos satisfaga; y en el espíritu de los judíos engañados, resistiremos la luz que Dios envía; y esa luz... se volverá una piedra de tropiezo sobre la que estaremos cayendo constantemente. Nos irritaremos e indignaremos, ya que nuestro corazón alberga enemistad contra la verdad de Dios. Si posteriormente se nos presenta evidencia de las Escrituras, no será recibida por aquel que rechazó la luz. Los hombres de Nazareth abrieron su corazón a la incredulidad, y como resultado rechazaron a Cristo" (A los hermanos reunidos en la Asamblea de la Asociación General de 1888, Id., p. 172). "La preciosa verdad... no va a caer al suelo, sin embargo algunos caerán, como sucedió en los días de Cristo" (Id., p. 614).

(13) La obstinación, cercana al pecado imperdonable. "Cuando Dios manifiesta su poder de la forma en que lo ha hecho, albergar incredulidad es algo muy próximo al pecado contra el Espíritu Santo... ¡Que Dios nos ayude a fin de que podamos escapar a las trampas del diablo! Si es que alguna vez hubo alguien en necesidad ser quitado de su puesto, lo están aquellos que tomaron la posición equivocada en Minneapolis" (Id., p. 639). "Algunos en Battle Creek alcanzarán con seguridad ese punto, a no ser que cambien su curso. Se colocarán allí en donde ninguno de los medios ordenados por Dios será capaz de llevarlos a lo correcto... Hablar contra Cristo, atribuyendo su obra a las agencias satánicas, y atribuyendo las manifestaciones del Espíritu al fanatismo, no es en sí mismo un pecado que lleve a la condenación, pero el espíritu que lleva a los hombres a hacer esas aserciones coloca a esos hombres en una posición de resistencia obstinada, en la que no pueden ver la luz espiritual. Algunos no volverán nunca sobre sus pasos, no humillarán nunca sus corazones reconociendo sus errores, sino que como los judíos, continuarán haciendo aserciones que extravíen a otros" (Artículo leído en la Asamblea General de 1891, Id., p. 912).

(14) Dios enviará nueva luz. "Fue la falta de voluntad de los judíos para abandonar sus antiguas tradiciones lo que ocasionó su ruina... Aunque grandes hombres puedan haber sostenido ciertos puntos de vista, si no cuentan con el claro apoyo de la palabra escrita, deben descartarse" (Id., p. 991). "La controversia se suscita inmediatamente si se contrarían las opiniones establecidas. Así sucedió con los judíos" (Id., p. 1650). "¿Va Dios a... dejar [a su pueblo] sin nueva luz?" (Id., p. 341). "Hay luz adicional para nosotros... y cuando veo a mis hermanos llenos de ira contra los mensajes y mensajeros de Dios, pienso en escenas similares en la vida de Cristo..." (Id., p. 911).

(15) La incredulidad inicial conduce a la incredulidad final. "Se me ha mostrado que la evidencia proporcionada es suficiente. Los que rechazan la evidencia que ya se ha dado, no serían convencidos por pruebas más abundantes. Son como los judíos... Han demostrado obstinación, y ésta ha fructificado según el plan de Satanás. Pensad en lo grande que fue la luz que se dio a los judíos, y sin embargo rechazaron al Señor de la vida y gloria... Cuando se rechaza la evidencia, los hombres se ven forzados a tomar una posición de oposición activa y resistencia obstinada" (Predicación a la iglesia, Id., p. 1057).

(16) ¡Estudia la Biblia por ti mismo! "Jesús... reprendió los errores y acciones de los judíos con la indignada sensibilidad de quien se sentía él mismo personalmente tergiversado, acusado y deshonrado... En la nación judía contemplamos a un pueblo escogido en estado de divorcio con Dios, debido a su incredulidad. ...De su arco había salido disparada la última flecha; no podía hacer más... Aquellos que se han atrincherado en la incredulidad, vendrán a ser como los judíos, cegados a la luz... Pueden presentar una objeción de la magnitud de un átomo bajo las gafas de aumento de su imaginación, hasta que el átomo parece ser como un mundo, y oculta de su visión la preciosa luz del cielo" (Predicación a la iglesia, Id., p. 1059, 1060).

(17) La terrible obstinación. "Desde el encuentro en Minneapolis ha caminado en la senda de los escribas y fariseos... El Espíritu del Señor vino una y otra vez a la reunión con poder de convicción, a pesar de la incredulidad manifestada por algunos de los presentes, pero usted estaba engañado y albergaba prejuicios, y manifestó el espíritu de los que se niegan a reconocer a Cristo... Junto a otros, caminó en el mismo camino que transitaron los judíos rebeldes; el mismo espíritu que los inspiró a ellos lo inspiró a usted, con resultados similares en ambos casos" (Al hermano Lindsay, Id., p. 1344, 1345).

(18) La pregunta para hoy: ¿sigue siendo un "engaño fatal"? "Es muy posible que los pastores Jones o Waggoner resulten derrotados por las tentaciones del enemigo; pero si tal fuera el caso, eso no probaría que no tenían mensaje de Dios, o que la obra que han hecho fue todo un error. Si eso sucediera [¡sucedió!], cuántos tomarían esa posición y entrarían en un engaño fatal, debido a no estar bajo el control del Espíritu de Dios... Caminan en la ceguera, tal como hicieron los judíos" (A Uriah Smith, Id., p. 1044, 1045).

 

IV. "Hermanos, ¿qué haremos?" (Hechos 2:37)

"Arrepentíos" (2:38). "Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo" (3:19-21). "Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete" (Apoc. 3:19).

 

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