General Conference Daily Bulletin, 1893
El mensaje del tercer ángel (nº 15)
A.T. Jones


Esta noche comenzaremos donde terminamos la pasada tarde, y con la intención de estudiar el tema tal como lo expone la Biblia. Podría predicar lo mismo a partir de los Testimonios y de El Camino a Cristo, en lugar de hacerlo a partir de la Biblia. Pero hay un gran problema: los hermanos parecen estar muy prestos a contentarse con lo que leen en esas publicaciones, y no van a la Biblia para encontrarlo allí. Ahora bien, ese es precisamente el objetivo de los Testimonios y de El Camino a Cristo: llevarnos a la Biblia a fin de encontrarlo en ella. Así pues, evitaré intencionadamente esos materiales, no como si contuvieran algún error, sino porque queremos razonarlo a partir de la Biblia, y saber dónde se encuentra en ella. Ese es el camino que el propio Señor ha dispuesto, tal como los mismos Testimonios declaran. Leeremos ahora en ellos:

"La palabra de Dios basta para iluminar la mente más oscurecida, y puede ser comprendida por los que tienen deseos de comprenderla. Pero no obstante todo eso, algunos que profesan estudiar la Palabra de Dios se encuentran en oposición directa a sus más claras enseñanzas. Entonces, para dejar a hombres y mujeres sin excusa, Dios da testimonios claros y señalados, a fin de hacerlos volver a la Palabra que no han seguido. La Palabra de Dios abunda en principios generales para la formación de hábitos correctos de vida, y los testimonios, generales y personales, han sido calculados para traer la atención más especialmente a esos principios...

No estáis familiarizados con las Escrituras. Si os hubieseis dedicado a estudiar la Palabra de Dios, con un deseo de alcanzar la norma de la Biblia y la perfección cristiana, no habríais necesitado los Testimonios. Es porque habéis descuidado el familiarizaros con el Libro inspirado de Dios por lo que él ha tratado de alcanzaros mediante testimonios sencillos y directos, llamando vuestra atención a las palabras de la inspiración que habéis descuidado de obedecer...

No son sacadas a relucir verdades adicionales; sino que Dios ha simplificado por medio de los Testimonios las grandes verdades ya dadas, y en la forma de su elección, las ha presentado a la gente, para despertar e impresionar su mente con ellas, a fin de que todos queden sin excusa...

Los Testimonios no han de empequeñecer la Palabra de Dios, sino exaltarla, y atraer los ánimos a ella, para que pueda impresionar a todos la hermosa sencillez de la verdad" (2 JT 279-281)

Hay otra razón importante por la que queremos referirnos a la Biblia y ver las cosas a partir de ella: Al acabar este Instituto y Asamblea, deberemos ir y predicar precisamente eso, y hemos de predicarlo a personas que no creen en los Testimonios. Las Escrituras declaran que las profecías son, no para los incrédulos, sino para los que creen (1 Cor. 14:22). Cuando vamos a predicar este mensaje a quienes nada saben sobre los Testimonios, hemos de enseñar lo que dice la Biblia, y lo hemos de hacer sólo a partir de ella. Si predicásemos a nuestro propio pueblo, sería útil recurrir a los Testimonios y a esas otras ayudas, pero si aun entonces las mentes fueran conducidas a estas fuentes, y no fueran llevadas en ello a la Biblia, entonces no se habría dado a los Testimonios el uso correcto, el que el Señor ha dispuesto.

He observado un fenómeno parecido en otra área. El libro, "El secreto cristiano para una vida feliz" parece tener una grandísima influencia en muchos. He conocido a personas que han leído ese libro, y que han obtenido considerable beneficio a partir de su lectura, según su propia percepción. Los ha iluminado y alentado, y sin embargo son incapaces de encontrar eso en la Biblia y obtenerlo de ella. Hermanos, quiero que cada uno de vosotros comprenda que hay en la Biblia mucho más sobre el secreto cristiano para una vida feliz, que en diez mil copias de ese libro. [Congregación: "Amén"]. Creo que hace unos cinco o seis años lo vi por vez primera. Alguien que lo estaba leyendo me preguntó si lo conocía. Le respondí negativamente. Me preguntó si lo leería, a lo que respondí que sí. Y así lo hice, pero no sin darme cuenta de que había encontrado mucho más sobre el secreto cristiano para una vida feliz en la Biblia, que en aquel libro. Quisiera que las personas aprendieran a encontrar en la Biblia lo que esta contiene, directamente. [Congregación: "Amén"]. Si el libro es útil para ayudar a las personas a encontrar ese secreto en la Biblia, bien está; pero sé que ese libro no contiene nada sobre el secreto cristiano para una vida feliz, que no ponga la Biblia al alcance de cualquiera.

En cierta ocasión oí a alguien decir: ‘Obtuve mi luz gracias a ese libro’. Aquí está el Libro del que obtuve mi secreto cristiano para una vida feliz (sosteniendo en alto la Biblia): no encontraréis otra fuente. Y lo obtuve antes de haber leído el otro libro, incluso antes de saber sobre él. Y todo quien lea la Biblia y la crea, obtendrá allí más sobre el secreto cristiano de una vida feliz, que en ese libro.

Ahora quisiera hacer algunas preguntas sobre asuntos que ya hemos tratado. ¿Qué es la lluvia tardía? [Alguien en la congregación: "La enseñanza sobre la justicia, de acuerdo con la justicia"]. ¿Qué es el fuerte pregón? [Congregación: "El mensaje de la justicia de Cristo"]. "El fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo" (1 MS 425). ¿De quién procede la lluvia tardía? [Congregación: "De Dios"]. ¿Enteramente? [Congregación: "Sí"]. ¿Quién lo personifica? "El Espíritu de Dios".

Ahora reunamos ambas cosas. La enseñanza de la justicia, de acuerdo con la justicia –el mensaje de justicia-, es el fuerte pregón; es la lluvia tardía; es la justicia de Cristo. ¿Es así? [Congregación: "Sí"]. La lluvia tardía proviene del Cielo. ¿Cuánto de la lluvia tardía proviene de mí? [Congregación: "Nada"]. ¿Cuánto de ella puedo manufacturar? [Congregación: "Nada"]. Puesto que proviene del cielo, ¿la tomaréis tal como viene?, ¿la recibiréis del cielo? [Congregación: "Sí"].

En este punto estábamos anoche. ¿Estáis dispuestos a tomarla del cielo? [Congregación: "Sí"]. ¿Está cada uno de los aquí presentes dispuesto a tomar la justicia del cielo? [Congregación: "¡Amén!"]. ¿Estáis dispuestos a que sea de acuerdo con la voluntad de Dios, sin pedirle que tome alguna parte de nosotros? [Congregación: "Sí"]. Todo el que esté dispuesto a tomar la justicia del cielo, puede recibir la lluvia tardía. [Congregación: "¡Amén!"]. El que no lo está, y desea que el Señor tome algo de uno mismo, no puede tener la lluvia tardía, no puede tener la justicia de Dios, no puede tener el mensaje de la justicia de Cristo.

¿Qué constituye la lluvia tardía? [Congregación: "La justicia"]. ¿Estamos en el tiempo de la lluvia tardía? [Congregación: "Sí"]. ¿Qué debemos pedir? [Congregación: "Lluvia"]. ¿En qué consiste? [Congregación: "La enseñanza de la justicia, de acuerdo con la justicia"]. ¿De dónde ha de proceder? [Congregación: "Del cielo"]. ¿La podemos tener? [Congregación: "Sí"]. ¿La podemos tener ahora? [Congregación: "Sí"]. La lluvia tardía es la justicia de Dios, su mensaje de justicia, el fuerte pregón, y ha de descender del cielo. Ahora estamos en el tiempo de la lluvia tardía; hemos de pedirla y recibirla. ¿Qué, pues, podría impedir que recibiéramos ahora la lluvia tardía? [Congregación: "La incredulidad"].

Leeré un pasaje de este folleto. Ya lo hemos citado en una ocasión anterior. Lo encontraréis en la página 8 de "El peligro de adoptar los métodos mundanos" (en la obra de Dios):

"Como Intercesor del hombre y su Abogado, Jesús guiará a todos los que estén dispuestos a ser guiados, diciendo: ‘Seguidme hacia arriba, paso a paso, adonde brilla la clara luz del Sol de justicia’. Pero no todos están siguiendo la luz. Algunos se están apartando del camino seguro, que a cada paso es una senda de humildad. Dios ha encomendado a sus siervos un mensaje para este tiempo... No quisiera repasar ahora ante vosotros las evidencias dadas en los dos años anteriores [ahora cuatro] de la forma en que Dios ha obrado por medio de sus siervos escogidos; pero ante vosotros está la evidencia actual de que él está obrando, y tenéis ahora la obligación de creer" (TM 465. Entre corchetes, comentario de A.T. Jones).

"Creer..." ¿qué? ¿Cuál es el mensaje al que se refiere como habiendo sido dado por Dios a sus siervos para este tiempo? [Congregación: "El mensaje de la justicia"]. El mensaje de la justicia de Jesucristo. Se trata de un testimonio que había sido despreciado, rechazado y criticado por dos años, y desde entonces han pasado otros dos años. Pero ahora queda revelada la evidencia de su obra, y ¿qué nos dice ahora Dios a cada uno de nosotros? "Tenéis ahora la obligación de creer" ese mensaje. Por lo tanto, todo aquel que no crea, simplemente ha de responder ante Dios, ¿no os parece? Comencemos, pues.

Hay, no obstante, otra palabra a la que quisiera llamar vuestra atención. Recordaréis que leímos Isaías 59:6 en la pasada reunión. Trata de los que están procurando cubrirse a sí mismos con sus obras. En el versículo 4 leemos: "No hay quien clame por la justicia". Después de la reunión, el hermano Starr me llamó la atención a ese versículo, en su traducción al Alemán, que viene a ser: "Nadie predicó la justicia". En las diversas traducciones existentes consultadas, la idea es que nadie procura, o busca la justicia. Bien, ¿no es eso lo que está diciendo el Señor? Están procurando cubrirse a sí mismos con sus obras, y eso no es en absoluto "justicia".

La última frase del capítulo 54 de Isaías, dice: "Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dice Jehová". ¿De dónde procede su justicia, por lo tanto?, ¿de ellos mismos? [Congregación: "Del Señor"]. ¿Procede de las obras de ellos? -No: "su justicia de por , dice Jehová". ¿Qué decimos a eso? [Congregación: "Amén"]. Por lo tanto, todo aquel que espere o busque cualquier justicia que no proceda de Dios, ¿en qué condición se encuentra? [Una voz en el auditorio: "Cubierto con trapos de inmundicia"]. Lo que implica que está absolutamente desprovisto de justicia. Aquellos que pretenden obtenerla de sus propias obras, ¿la tendrán? ¿Proviene eso de Dios? [Congregación: "No"].

La única forma en la que Dios puede estar en nuestras obras, es teniéndolo a él y a su justicia desde el principio; y la única base de nuestra esperanza se encuentra en la justicia de Cristo que nos es imputada, y en la que nos trae el Espíritu Santo. Esto nos lleva exactamente al punto en el que terminó el hermano Prescott. ¿Podéis ver que es Cristo en nosotros, su presencia viviente, la que obra justicia por medio del Espíritu Santo? Eso es lo que trae el Espíritu Santo: el derramamiento de la lluvia tardía. Veis que no podemos estudiar ninguna otra cosa. Ese es ahora el mensaje para nosotros. ¿Lo recibiremos? Cuando recibimos el mensaje, ¿qué recibimos? [Congregación: "A Cristo"]. Cuando recibimos a Cristo, ¿qué tenemos? [Congregación: "El Espíritu Santo, la lluvia tardía"]. Después lo veremos en mayor amplitud.

Ahora otra cosa, hermanos. No quiero que demoréis su recepción hasta el final de la reunión. No tenéis por qué demorarlo. Lo que quiere el Señor de mí y de vosotros es que vengamos aquí cada noche, y que lo recibamos exactamente tal como él lo da. Exactamente tal como él lo dice. Abrís vuestra mente y corazón al Señor, y le decís: -‘Señor, es así’. [Congregación: "Amén"]. No esperéis hasta salir de este lugar. –‘Bien’, dice alguien, ‘¿se espera que nos sentemos aquí y que recibamos todo lo que se nos dice, sin preguntar para nada? -No. No se trata de eso. Pero nos hemos de sentar y tener una medida tal del Espíritu de Dios como para que veamos lo que él da mediante esa palabra que es la verdad, y para que la tomemos entonces porque es la verdad de Dios. [Congregación: "Amén"].

Hermano D.C. Babcock: -Hermano Jones, lea por favor Job 29:23.

Hermano Jones: -Muy al punto: "Me esperaban como a la lluvia; abrían su boca como a la lluvia tardía". ¿Qué haremos? ¿Qué desea el Señor que hagamos? Que esperemos su Espíritu como la lluvia. Abrid vuestra mente; esperad como para la lluvia tardía. ¿Qué dijo el Señor mediante David? "Abre tu boca y yo la llenaré" (Sal. 81:10). Nuestra actitud, al estar aquí sentados, ha de ser como la de los pajarillos que abren sus picos para recibir la comida. Ya sabéis como hacen los pollitos, ¡se diría que hay más pico que animal! Eso es lo que el Señor quiere que hagamos.

¿No podremos confiar en Dios, a fin de que nos dé lo que él desea darnos? Hay una pregunta que os quiero hacer, en relación con lo dicho: Cuando llegamos a un lugar como este, en donde cientos de personas están buscando al Señor, buscando el camino a Sión con los rostros vueltos hacia arriba, ¿necesitamos albergar sospechas y fruncir el ceño al Señor, como si no nos atreviéramos a confiar en él, en cuanto a aquello que él nos daría? ¿Hay sinceridad en esa actitud? [Congregación: "No"]. ¿Es correcta? [Congregación: "No"]. Creo en el Señor y confío en que cuando venimos en unidad, con corazones que le buscan, todo aquel que le abra el corazón, no recibirá otra cosa que no sea lo que Dios da. Y aquel que acude a un lugar como este albergando sospechas y recelos, con una disposición a desconfiar del Señor, no lo está tratando como se debe tratar al Señor, sino de la precisa manera en que debiera tratarse al diablo, ¿no os parece?

Hermanos, tratemos al Señor con sinceridad; seamos francos con él, y él lo será con nosotros. "Limpio te mostrarás con el limpio y severo serás para con el tramposo" (Sal. 18:26). No necesitamos venir a esta casa con una partícula de desconfianza en cuanto a si Dios nos dará fielmente las cosas. Ciertamente lo hará, esperaré que lo haga, y haciendo así voy a recibir abundantes bendiciones, sin sombra de duda.

Ahora leemos en Romanos 5:17: "Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia". ¿Cómo presenta ese versículo a la justicia? [Congregación: "Como un don"]. "Su justicia de por , dice Jehová". Se trata del don de la justicia. ¿Cómo nos viene, por lo tanto, la justicia? [Congregación: "Como un don"].

Relacionad ahora ambas cosas: "Su justicia de por , dice Jehová", y el hecho de que la justicia es un don. Quien recibe la justicia, ¿qué recibe en ello? [Congregación: "Un don"]. Quien lo recibe como el don que es, ¿qué recibe? [Congregación: "La justicia"]. ¿Cómo la recibe? Según la idea de Dios sobre la justicia. ¿Nos daría el Señor acaso algo que no fuera rectitud, según su propia mente? ¿Comprendéis el punto? El que no recibe la justicia de Dios como un don gratuito de Dios, ¿tendrá acaso la justicia? [Congregación: "No"]. No la puede obtener de otro modo, puesto que es un don, y que es de Dios. Procede de Dios como el precioso don que es. Siendo de Dios, y siendo que él la da a su propia manera, como su don, lo que se espera es que yo la reciba según la manera que Dios ha dispuesto. Dios da lo que es suyo, y lo da de la forma en que él dispone, según su propia mente. Entonces se trata del artículo genuino, de la justicia de Dios.

¿Podéis ver con claridad que no puede haber ahí ni una sola hebra de invención humana? No podemos intervenir ahí para nada. ¿Podéis comprender cuán amplia provisión ha hecho el Señor, a fin de que podamos poseer la perfecta vestidura que él mismo ha tejido y que es la propia justicia de Dios, justicia que nos hará completos ahora, en el tiempo de las plagas, en cualquier otro tiempo y por la eternidad? Hermanos, me alegro de que sea así. Nada podría alegrarme más que eso.

No hace mucho tiempo me dijo una hermana que en época anterior a estos últimos cuatro años había estado lamentándose por su estado, y se había estado preguntando si llegaría alguna vez el momento en el que el Señor regresara, dado que tenía que esperar hasta que su pueblo estuviera preparado para encontrarse con él. Me dijo que a pesar de haberse dedicado con el mayor empeño, no estaba experimentando el progreso necesario a fin de que el Señor pudiera regresar en un tiempo razonable, por lo que a ella misma respectaba; y que le era imposible imaginar cómo habría de darse el regreso del Señor.

Eso la había consternado. Pero me dijo: -Cuando la gente regresó de Minneapolis, afirmando: "La justicia del Señor es un don, podemos tener la justicia del Señor como un don, y podemos tenerla ahora", ¡eso me llenó de gozo!, me trajo luz, porque ahora veía que el Señor podría regresar muy pronto. Siendo que es él mismo quien nos pone el ropaje, nos viste, nos da el carácter, preparándonos así para el juicio y para el tiempo de angustia, comprendí ahora que el Señor podría regresar con la prontitud que él había previsto. Y –añadió la hermana-, eso me trajo la felicidad, y he sido siempre feliz desde entonces. Hermanos, a mí también me hace feliz, en todo momento.

Hoy es muy pertinente que lo recordemos. Sabéis que todos hemos pasado por esa experiencia. Sabéis que hubo un tiempo en el que nos sentamos y clamamos por no ser capaces de hacer lo suficiente para satisfacer nuestra propia estimación sobre el bien requerido; y mientras que por un lado esperábamos el pronto regreso del Señor, por otro lado temíamos que fuera demasiado pronto... ¿cómo íbamos a llegar a estar preparados alguna vez? Gracias al Señor porque él puede prepararnos. [Congregación: "Amén"]. Él mismo proporciona las vestiduras de boda. El director del festejo proveía siempre las vestiduras de boda. El Señor es ahora el Director de la cena de bodas, y va a regresar muy pronto. Nos dice: ‘Aquí está el vestido que os hará adecuados para ocupar ese lugar’. Algunos no podrán asistir a esa fiesta, por no ir vestidos de la forma requerida, pero el Señor ofrece ahora a todos las vestiduras como un don gratuito, por lo tanto ¿quién será el culpable si alguien no las lleva?

Antes de avanzar, dejemos clara una cosa. ¿Creéis en toda sinceridad que Dios quiere decir lo que dice? [Congregación: "Sí"]. Siendo así, cuando vosotros y yo leemos lo que dice, de la precisa forma en que lo dice en la Biblia, ¿os parece que es un sano proceder el ir a la caza de alguna otra parte de la Biblia, por si contradijera lo que leímos primeramente? ¿Os parece que el Señor es capaz de expresarnos su propio relato, a su propia manera, sin contradecirse a sí mismo? [Congregación: "Sí"]. Bastante tiempo hemos perdido ya en las dudas. Así, no es mi propósito armonizar los textos de la Escritura, en los estudios que habré de presentar aquí en este instituto. Estoy persuadido de que el Señor se ha expresado con llaneza y exactitud. No pienso que necesite para nada mi ayuda. Al contrario: soy yo quien necesita su ayuda, para que me permita ver que no hay absolutamente contradicción alguna. Y pienso que si a mí me parece que las hay, es porque necesito más de su Espíritu, a fin de que comprenda que no hay ni una sola contradicción. Más bien que procurar armonizar la supuesta contradicción, reconoceré que el Señor lo sabe todo sobre eso, y esperaré hasta que el Señor me conceda amplitud de mente para que pueda ver que no hay ahí contradicción alguna.

Así, lo que quiero aquí que quede decidido ahora y por siempre, es que cuando leéis algo en la Biblia, eso quiere decir exactamente lo que dice, y no tenéis necesidad de ir a la caza de algo en la Biblia que constituya el reverso de la moneda. No hay reverso. Sólo hay una cara. –‘Bien, ¿cómo va a explicar cada pasaje en la Biblia, al ser requerido por alguien?’ Ahí está el problema. Muchos salen a predicar el evangelio considerando que si no son capaces de explicar todo lo que la gente pueda preguntarles, eso va a significar un gran descrédito para su ministerio. -No es así. Será bueno que reconozcamos que hay en la Biblia cosas que aún no hemos comprendido plenamente.

En 2 Tim. 2:7 está reflejado lo que el Señor pide de vosotros y de mí, y es la clave de todo estudio de la Biblia. Son las directrices de Dios para el estudio de la Biblia: "Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo". Lo único que nos amonesta a considerar es lo que el Señor dice; y si hubiéramos de considerarlo durante diez, veinte o treinta años a fin de descubrir lo que dice, ese no sería ciertamente tiempo perdido, valdría la pena esperar todo ese tiempo. No tenemos ninguna razón para resultar chasqueados. Tened presente que cuanto más tiempo os lleve considerar un texto a fin de saber lo que encierra, de tanto más valor será una vez que lo hayáis descubierto. Por lo tanto, no hay ahí lugar para el desánimo. Así, no puedo medir sus profundidades, pero puedo alegrarme de que sea tan profundo que una vez descubierto pueda alegrar cada día de mi vida.

Todo cuanto hemos de hacer en estas lecciones es considerar lo que el Señor dice, y depender de él para que nos proporcione la comprensión de lo que él dice. Eso es todo. Es todo cuanto puedo hacer, y todo el que así proceda obtendrá más de ello que aquel que no considera lo que afirma su Palabra.

"Su justicia de por mí, dice Jehová". Eso es lo que afirma. Se trata del don de la justicia. ¿Cómo recibimos un don? "De por mí, dice Jehová". Es su don gratuito. ¿Cómo lo da? [Congregación: "Por la fe"]. -Efectivamente. Tengamos presente la definición de fe que ya estudiamos: no se trata de una creencia satánica, eso no es fe en absoluto. La sumisión de la voluntad a Dios, la entrega del corazón, fijar en él nuestros afectos, eso es fe. Esa es la noción de Dios sobre la fe. Al leer en su Palabra acerca de la fe, recordemos que ese es su significado.

Observad esto: se la recibe por la fe, se la conoce por la fe. Pero leamos el texto y veamos que es así. Rom. 1:17. "Porque en el evangelio la justicia que viene de Dios se revela de fe en fe". Por lo tanto, ¿de qué única manera se la puede obtener? [Congregación: "Por la fe"]. No ‘de fe en obras’, sino "de fe en fe". Ahora bien, ¿qué es fe? Es la sumisión de la voluntad al Señor, la entrega del corazón a él, es fijar en él nuestros afectos. Se trata de entregar el yo, y tomar como un hecho lo que Dios dice. Dicho de otro modo: la fe consiste en que cuando Dios dice algo y vosotros y yo lo leemos, clamamos de corazón: "Amén. Es así". Eso es fe.

La fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios (Rom. 10:17). ¿Cuál es, pues, la fuente de la fe? [Congregación: "La palabra de Dios"]. ¿Cómo nos viene la fe? [Congregación: "Por el oír la palabra de Dios"]. Esa es la fuente, el origen. Al leer esa Palabra, os sometéis a ella y decís: ‘Es así. La tomo tal cual es, sin intentar explicarla, ni siquiera a mí mismo. La tomo tal como Dios la dice. La recibo tal como él me la da. Reposo en su palabra, en la precisa forma en que el Señor me la proporciona, según la comprensión de ella que él mismo me da’. Haciendo así puedo tener la seguridad de que en esa palabra y a partir de ella, recibiré lo que la palabra tiene para mí. Además, eso evita que entretejamos en ella hebras de invención humana.

Así pues, es un asunto de fe; viene por la fe; la recibimos de esa manera. Por lo tanto, es evidente que aquel que no comprende, el que comienza a cuestionar la justicia por la sola fe, en realidad es porque no ha sometido su alma a Dios, porque no le ha entregado su corazón, ni ha fijado en él sus afectos. ¡Ese es su problema! Todo problema que alguien pueda tener en este mundo a propósito de la justificación por la fe, radica en el corazón, en la negativa a someterse a Dios. Se trata de la mente carnal. Tal como leímos la otra noche, la mente carnal es incapaz de comprenderla y de conocerla.

Ahora leamos en Romanos 3, comenzando en el versículo 20: "Por las obras de la Ley ningún ser humano será justificado delante de él". "Justificado" significa "hecho justo"; allí donde leáis "justificado", lo podéis sustituir por "hecho justo" sin que cambie el significado. "Ya que por medio de la Ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la Ley y por los Profetas: la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él", y luego hacen lo mejor que pueden... [Congregación: "No: ‘porque no hay diferencia’"]. "Para todos los que creen en él, porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios".

Y ahora el versículo al que quería llevaros (24): "Y son justificados" [son hechos justos]. ¿Cómo? [Congregación: "gratuitamente"]. ¿Hechos justos gratuitamente? [Congregación: "Sí"]. -Así es. Demos gracias al Señor por ello, y tomémoslo ahora mismo. "Siendo hechos justos gratuitamente por su gracia". Detengámonos ahora en este punto, en la "gracia", y volvamos a Romanos 11:6, donde leemos: "Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia". Y si la gracia dejara de ser gracia, ¿qué sería de las personas en este mundo?, ¿qué sería de nosotros? [Una voz: "Dejaríamos de ser"]. -Efectivamente. Hermanos, entreguémonos, sometámonos. "Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sería obra". Dado que no es por obras, las obras del hombre quedan reducidas a la nada. ¿Comprendéis cuál es la situación del que confía en las obras?

Seguimos leyendo en Romanos 3, a partir del versículo 24: "Son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia". ¿Qué justicia? [Congregación: "La justicia de Dios"]. ¿A quién ha establecido Dios para declararla? [Congregación: "A Cristo"]. -Así es. "A causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo..." ¿Cuándo es "este tiempo"? [Congregación: "Ahora"]. ¿Es ahora, es esta noche? [Congregación: "Sí"]. ¿Ahora mismo, a las nueve menos cuatro minutos? [Congregación: "Sí"]. ¿Qué es lo que ha de manifestar?, ¿su justicia? [Congregación: "Sí"]. ¿A vosotros? [Congregación: "Sí"]. Gracias al Señor por ello. "A causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con miras a manifestar en este tiempo [ahora] su justicia". ¿Saldréis de esta reunión habiéndoos dado cuenta de ello? Si alguno saliera de este lugar sin eso, ¿cuál podría ser la única causa? [Una voz: "La incredulidad"]. ¿Quién sería el responsable? [Una voz: "La propia persona"]. Que no suceda a nadie. El Señor quiere que recibamos la lluvia tardía. Después de haberla pedido, ¿acaso no la querremos recibir, debido a que no viene exactamente de la forma en que esperábamos que vendría? No es el cometido de nadie el decidir cómo ha de venir. Es el Señor quien la da, y a nosotros toca discernir que es así.

"Con miras a manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo". No se altera la justicia del Señor. Eso no va a entramparle, no lo va a degradar. "A fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús". Y cuando es Dios quien justifica, ¿podrá alguien en el mundo condenar? Dios justifica; es poderoso para hacerlo; lo ha establecido así, de forma que puede ser justo todo el tiempo, mientras justifica. Permitámosle, pues, que lo lleve a cabo a su modo. La ley de Dios queda satisfecha. Gocémonos en ello. [Congregación: "Amén"]. Os puedo asegurar que sentí deleite al ver que el Señor resulta justificado al proceder así, y que la ley queda satisfecha.

Seguimos leyendo: "¿Dónde, pues, está la jactancia?" -Queda excluida. ¿Por qué ley?, ¿por la de las obras? -No: por la ley de la fe. "Concluimos, pues, que el hombre es justificado [hecho justo] por la fe, sin las obras de la ley". ¿Os parece esa una conclusión correcta? [Congregación: "Sí"]. ¿Quién hace esa conclusión? ¿A quién pertenece? [Congregación: "A Dios"]. Aceptémosla tal como él la da. ¿Osará alguien discutirle? "¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Si Abraham hubiera sido justificado por las obras, tendría de qué gloriarse, pero no ante Dios". ¿De qué le serviría al hombre gloriarse, si no puede gloriarse ante Dios? Necesitamos algo en qué gloriarnos, cuando el cielo se repliegue como un pergamino que se enrolla, y el rostro de Dios brille sobre los corazones de los hombres. Queremos tener algo en qué gloriarnos, precisamente entonces. Dios nos lo da: su propia justicia. En ella podemos ciertamente gloriarnos.

"¿Qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia" ¿Qué nos dice eso? ¿Qué hizo Abraham? [Congregación: "Creyó"]. ¿Cómo llamamos a eso? [Congregación: "Fe"]. Su creer en Dios, ¿qué le supuso? [Congregación: "Justicia"]. ¿Quién le contó su fe por justicia? [Congregación: "Dios"]. ¿Se trataba de un error? [Congregación: "No"]. Sea que lo entendamos o que no, el Señor lo hizo, y fue justo haciéndolo así. Fue perfectamente justo. Nosotros no estuvimos en su realización, no tuvimos que prepararlo; si hubiera dependido de nosotros, jamás lo habríamos logrado. Recibámoslo tal como él nos lo da, y cuando le permitimos que obre a su propia manera, estamos en su camino, todo saldrá bien y no necesitamos temer nada.

¿Qué es lo que le fue contado a Abraham por justicia? Abraham creyó a Dios, y Dios le dijo: "Abraham, eres justo". La expresión se repite tres veces en ese corto pasaje. ¿Qué le fue contado por justicia? Su creer en Dios.

"Pero al que trabaja no se le cuenta el salario como un regalo, sino como deuda; pero al que no trabaja". ¿Es eso lo que dice? ¿Dice "al que no trabaja", "al que no obra"? [Congregación: "Sí"]. "Pero al que no trabaja, sino cree en aquel que justifica al impío". Nos encontramos de nuevo aquí ante el mensaje a Laodicea: miserable, pobre, ciego y desnudo. Esa es la condición de la persona a la que Dios justifica. "Su fe le es contada por justicia". Al impío, su fe le es contada por justicia. ¿Acaso no es eso creer en Aquel que justifica al impío? ¿Traerá eso justicia al impío? [Congregación: "Sí"]. ¿Confesando que es impío, y teniendo fe en que Dios hace justo al impío que cree? -Sí, ciertamente.

No puedo explicar cómo; no puedo comprenderlo. Sé que es así, y soy tan feliz porque Dios lo haya hecho así, que no me preocupa si voy a saber alguna vez cómo tiene lugar. El Señor quiere que tengamos lo que él da. Tomémoslo. El tiempo ha llegado a su fin. Retomaremos el tema en este punto, pero no olvidéis qué es lo que le fue contado a Abraham por justicia, y tampoco olvidéis que "si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendientes de Abraham sois" (Gál. 3:29).

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